Migrar Pone a Prueba la Estabilidad Emocional

La ansiedad y el estrés que acompañan al migrante, es para algunos un asunto que cuesta resolver.

Son muchos los cambios que vive la persona que migra, la pérdida del país, casa, familia, amistades y el llegar a un nuevo lugar resulta un poco perturbador, debes centrar todas tus energías en conseguir un espacio que sea tuyo, un trabajo que te ayude a estabilizarte, nuevas personas quienes sean tus amigos.

Dentro de todo este cambio se pueden presentar diversos malestares a nivel psicológico, entre ellos el Síndrome de Estrés Crónico y Múltiple, conocido de forma más frecuente como “síndrome de Ulises”. Es un conjunto de signos y síntomas que se deriva de estresores graves asociados a la emigración, se manifiesta por un fuerte sobresalto emocional que viven las persona que han tenido que dejar atrás su país.

Pocos nos hablan del proceso de adaptación por el cual debemos pasar, aun cuando te mudes a un país con nuestra misma lengua, el castellano, se presentan diferencias semánticas que pueden ocasionar un problema para comunicarnos y expresarnos. Salir de nuestra área de confort, de lo conocido y de lo que nos da seguridad, mueve nuestras emociones y puede ocasionar malestar físico y emocional.

Síntomas:

En el área depresiva destacan la presencia de sentimientos de tristeza asociados a la percepción de fracaso personal, de baja autoestima y de pensamientos relacionados con la culpa.

La experiencia de ansiedad, también muy relevante en este síndrome, se manifiesta en síntomas como preocupación recurrente y excesiva (similar a la del trastorno de ansiedad generalizada), tendencia a la irritabilidad, tensión psicológica y física o sentimientos de miedo. El insomnio se ve favorecido por la ansiedad y las condiciones de vida.

Somatización, como dolores de cabeza, fatiga, asociada a la falta de motivación.

Otros problemas que aparecen con frecuencia en personas con el síndrome de Ulises son la baja autoestima, el descenso del rendimiento a nivel general, el consumo excesivo de sustancias como el tabaco y el alcohol o síntomas dolorosos gastrointestinales, óseos y musculares.

¿Cómo podemos afrontar el cambio?

_Entendiendo que no eres la única persona que esta pasando por la adaptación.

_Elaborar el duelo: Lo primero que debemos hacer es tener presente la motivación de nuestra migración, por qué y el para qué. Así logramos procesar nuestro cambio desde la aceptación y no desde la resistencia, desde el aprendizaje y no desde la queja, desde la esperanza y no desde la amargura.

_Activando a tu red social, amigos, familiares; ellos pueden darte percepciones distintas de tu situación, con posibles alternativas.

Además, puedes ir canalizando y gestionando las emociones con las siguientes recomendaciones:

  • Realiza una lista de las situaciones que si puedes manejar
  • Aprende a enfocarte en el momento presente.
  • Planifica tu futuro inmediato.
  • Gestiona tus preocupaciones una vez al día.
  • Plantea soluciones a tus peores escenarios
  • Encuentra momentos para drenar y cuidar tu salud física.
Recuerda solicitar orientación psicología, si sientes que la situación migratoria te está sobrepasando.

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